martes, 4 de noviembre de 2008

El Camino (parte III)


La paciencia

Está dedicado a Lucrecia B. con quien comparto el amor por las mascotas, la filosofía, y el sentido de la vida. Y a Pepita con quien he recorrido un tramo de su camino, y compartido el pan. Gracias

La espera es una parte del camino


Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada visible con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece... ¡más de 30 metros!

¿Tardó sólo seis semanas en crecer?

No; la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, ese bambú estaba generando, silenciosamente, un complejo sistema de raíces que le permitiría sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.


"La genialidad es la capacidad
de ser pacientes"
Benjamín Franklin



En nuestro mundo moderno, hemos adqurido (mal adquirido) la necesidad de la urgencia, queremos que todo se resuelva mágica y rápidamente, y si esto no sucede inmediatamente desconfiamos de nuestros esfuerzos, de nuestros proyectos, y queremos abandonar lo que nos ha costado elaborar, pensar, decidir, organizar.

Y ¿por qué?

Porque trabajar sobre uno mismo requiere de los mismos ingredientes que hacer el pan.

¿Cómo? Escuchá:

Para hacer el pan se requiere de harina, sal y agua, pero estos ingredientes no son suficientes si no se agrega levadura. Los primeros ingredientes representan el cuerpo, las emociones y la conciencia, que hay que trabajarlas como en nosotros en crudo. Cuando aparecen, cuando asoman, como son, para después permitir que la levadura haga lo suyo.

¿Cómo?

Como lo hacemos con el pan: cubriéndola con algo suave, tibio, acogedor, como la palabra, la esperanza, sin apurarla, dándole tiempo.

¿Tiempo para qué?

Para que madure, para que los elementos se integren, para gestar el cambio, para parirse en lo que se quiere ser.

Pensar que la globalización ha profanado el tiempo, la espera, la gestación, y nos ha hecho creer que todo es posible, con un simple chasquido de dedos.

¿Será verdad que uno se cura rápidamente, mágicamente?

¿Será verdad que con sólo un chaquido de dedos se puede obtener todo lo que se quiere y desea?

¿Será verdad?

¿O será necesario algo más?

En realidad toda nuestra vida ha estado acompañada por el tiempo que nos ha marcado en etapas, y fue necesario el tiempo para lograr, y obtener algo (por lo menos lo de hoy).

En fin, el tiempo marca nuestra vida.

"Sin tiempo de espera, no hay nada posible"
Anónimo

Por eso quiero compartir esta reflexión:

No tenerse paciencia es:

o Autocompadecerse
o Maltratarse
o Boicotearse
o Censurarse

Tenerse paciencia es:

o Valorarse
o Estimularse
o Comprenderse
o Esperarse

Claro que en el camino que recorremos muchas veces encontramos dificultades, trabas, inconvenientes. Leamos lo que dice este autor:

"Cuando se encuentre en una
situación difícil con todo en su contra,
y sienta que ya no puede soportar un minuto más, nunca se dé por vencido, porque ese es justamente el lugar y el momento en que cambia la marea"
O. G. Mandino


¿Todavía esto no llega a convencerte?
Bueno, a ver que te parece esto:


El momento más oscuro de la noche
es unos segundos antes de amanecer.


¿Estás trabado?
¿Estás cansado?
¿Perdiste la esperanza?
¿Estás decepcionado?
¿Pensás que es preferible desistir?
Seguí intentando. No bajes los brazos.

¿Esto que te digo no alcanza para motivarte?
Entonces leé esto:


En la Biblia, la parábola del Sembrador dice:

"Un sembrador salió a sembrar. Al esparcir la semilla, una parte cayó junto al camino y fue pisoteada y comida por los pájaros.
Otra parte cayó sobre las piedras y,
cuando brotó, las raíces se secaron
por falta de humedad.
Otra parte cayó entre espinos,
que al crecer junto con la semilla,
la ahogaron.
Pero otra parte cayó en buen terreno,
así que brotó y produjo una cosecha del ciento por ciento"


No te fijes en las semilla que no cosechaste, concentrate en aquellas semilla que esperan de:

o tu palabra,
o de tu atención,
o de tu paciencia,
o de tu confianza,


Para un día, así como la levadura crea el pan, las etapas te llevarán al logro, que no será el final, sino el comienzo de otro objetivo. Pero eso lo charlaremos otro día.
Por ahora, feliz semana.
Un beso

Carmen

2 comentarios:

mercedes saenz dijo...

Carmen, excelente trabajo. Es muy bueno eso de intercalar los temas para poder asociarlos después en el momento de reflexionar sobre ellos. Las frase que utilizas destacándolas e las tuyas que también son muy buenas, producenun efecto de fijadora recuperación. Sin duda leer lo que trabajas, hace bien. Uno se siente bienvenido sin tener que golpear ni siquiera la puerta. Felicitaciones y gracias. Un abrazo. Merci

Anónimo dijo...

Carmen como siempre esta pagina es un encuentro semanal con nuestra alma y un espacio de reflexion para todos los que estamos en el camino de descubrir la maravilla y el milagro de la vida. Continua amiga en esta fantastica tarea. Un abrazo Lucrecia