A Liliana G. con quien nos encontramos para pasear a nuestras niñas
Cuando era niña, creía que el mundo era mío, que era la dueña de todo lo que veía, y el medio se encargaba de confirmar o no, según la conveniencia esa creencia. Fui creciendo con lo que me decían, y con lo que experimentaba. Pero… uno no se propone vivir, vive, uno no se propone ser, es, uno no se propone crecer, crece. Y un día descubrí que era adulta y que como adulta, pasaría la mayor parte del tiempo. ¿Dónde quedaron las otras parte de mí? ¿Dónde fueron a parar el juego, la diversión, la travesura, la creación? ¿Dónde estaban las risas sin sentido, el llanto a destiempo, la búsqueda de lo imposible? Busco, entre las fotos la que fui. Quiero encontrarla en esta que hoy soy. Busco a mi niña entre tanta información, vértigo, cambio climático, comida congelada, crisis financiera. Quiero encontrarla. Hablar. Saber qué fue de ella. Saber si hoy es esa que quiso ser. Tengo ganas de encontrarla, abrazarla y susurrarle. ¡Cuánto te extraño!
El niño interno es una parte nuestra que está siempre, aunque la neguemos, conviviendo con nosotros; esperando que le demos ocupación, trabajo, actividad, salida, reconocimiento, protagonismo, rol.
El niño interno tiene una parte sana y una parte herida.
La parte sana aparece cuando estamos
- despreocupados,
- alegres,
- actuamos en forma espontánea,
- decimos lo que pensamos,
- damos y recibimos cariño físico,
- nos damos gustos,
- estamos presentes en el ahora,
- somos conscientes de lo que somos.
El niño interno herido aparece cuando
- actuamos de manera infantil,
- inmadura,
- irracional,
- nos sentimos superados por el miedo,
- nos inunda la rabia, la pena o el dolor,
- actuamos en forma desproporcionada al estímulo,
- nos sentimos profundamente dañados por el maltrato, el desamor o el abandono de otros,
- el sufrimiento ante cualquier situación adversa es muy intenso,
- somos incapaces de ver lo que ocurre en forma objetiva,
- no podemos razonar en forma adulta.
Bien mal, poco mucho, todos de alguna manera, de alguna forma, a través de quienes lo esperábamos o a través de otros, hemos recibido amor, contención, ayuda, una mano. Algo.
- A los que estuvieron sepan que siguen estando.
- A los que no pudieron estar los perdonamos.
- A lo que se fueron los extrañamos.
- A los que abandonaron el barco se perdieron algo bueno.
- A los que fueron responsables los disfrutamos.
- A los que nos inculcaron valores de verdad y confianza eterno agradecimiento.
Igualmente a todos
Gracias
(Porque de todos hemos sacado algo para ser hoy lo que somos)
Carmen
El teléfono llama. Debo terminar un informe. Una persona necesita un cambio de horario. Termino la lista de las compras. Miro el reloj. Ya debo ocuparme. Soy feliz con lo que hago. Cumplí parte de mis sueños. Saludo a mi niña. La abrazo, le susurro. ¡Gracias!
3 comentarios:
TAAAAL CUAAAAL! Carmen como sos tan genia? yo siento eso con vos,como que somos niñas,en los encuentros que tenemos (telefonica,personalmente)y con la inocensia y humildad de la niñez seguimos creciendo y aprendiendo,FELICES ja me encanto.y me emociono mucho esta dedicatoria,gracias
Hola Carmen, te sigo en cada newsletter y la verdad me haces bien al alma cuando te leo...
Gracias por transmitir emociones!
Muy bueno Carmen!!!Comparto los conceptos y todo el texto. La niñez siempre se lleva adentro con todo lo que puede haber sido. De ella se rescatan cosas, se traducen,se las evoca pues se hace presente de mil maneras tal cómo lo decis. Felicitaciones también por lo de Mercedes Sosa! Un abrazo Merci
Publicar un comentario